La posibilidad de proponer una Reserva de Biosfera para la cordillera Septentrional comenzó a examinarse en una mesa de trabajo convocada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en San Francisco de Macorís. Representantes de diferentes sectores de la región participaron en el encuentro, orientado a evaluar tanto el patrimonio natural del territorio como las condiciones de sus comunidades y actividades económicas.
La iniciativa se encuentra en una fase de valoración. El ministerio explicó que el eventual planteamiento debe apoyarse en información científica, consultas sociales y coordinación institucional, de manera que su viabilidad se analice con quienes habitan la cordillera y utilizan sus recursos.
Paíno Henríquez, titular de Medio Ambiente, defendió un enfoque que permita proteger los ecosistemas y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de desarrollo local. Sostuvo que las responsabilidades de conservación y bienestar comunitario pueden avanzar de forma conjunta, en lugar de evaluarse como propósitos aislados.
Según expuso, si la solicitud llegara a ser acogida, la figura de Reserva de Biosfera podría favorecer una mejor gestión del agua, prácticas productivas sostenibles, nuevas investigaciones y actividades de ecoturismo. Esas posibilidades, señaló, deben mantenerse vinculadas a la protección de los valores ambientales de la zona.
Un territorio de agua, bosques y producción
La discusión incluye los bosques, las fuentes y cuencas de agua, la diversidad biológica, los paisajes y los espacios protegidos de la cordillera, junto con sus características sociales, culturales y económicas. La intención es que la evaluación refleje la realidad de las poblaciones y no se limite a la delimitación de áreas naturales.
Entre los lugares que ilustran ese patrimonio figuran las reservas científicas Loma Quita Espuela, Loma Guaconejo y La Salcedoa, además del Monumento Natural Pico Diego de Ocampo. Su conservación guarda relación con el abastecimiento de agua, la producción regional y las condiciones de vida de sus habitantes.
El país dispone actualmente de dos reservas de biosfera reconocidas internacionalmente: Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, desde 2002, y Madre de las Aguas, desde 2024. Esta última alcanza 11 provincias y 35 municipios, en un ámbito territorial con más de 470,000 residentes, de acuerdo con la información ofrecida por el ministerio.
Participación académica y comunitaria
El rector de la Universidad Católica Nordestana, sacerdote y doctor Isaac García de la Cruz, planteó que el Estado, las comunidades y las universidades deben coordinarse para que la protección del entorno forme parte de los planes de desarrollo. Su intervención puso el acento en la necesidad de incorporar los esfuerzos de planificación que ya impulsan las provincias y sus instituciones.
García de la Cruz consideró que las medidas ambientales deben contribuir al bienestar de la población y reconocerse como una vía de progreso regional. Para ello, propuso relacionar la planificación territorial con un uso responsable del medio ambiente y con las necesidades concretas de las comunidades.
Medio Ambiente manifestó que acompañará la evaluación, contribuirá a ampliar el conocimiento científico y facilitará espacios de diálogo con los sectores de la cordillera. La mesa dejó encaminado ese proceso de análisis, cuyo propósito es determinar cómo una eventual reserva podría proteger los recursos que sostienen la economía local y las oportunidades de las generaciones presentes y futuras.
Fuente: Presidencia de la República.


