El Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) presentó ante la Organización de los Estados Americanos un programa de saneamiento de ciudades costeras y turísticas por USD 970 millones, con una cobertura prevista de alrededor de un millón de personas. Su director ejecutivo, Wellington Arnaud, expuso la iniciativa durante una sesión extraordinaria del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), celebrada en Washington D. C.
La intervención, respaldada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), comprende Boca Chica, Higüey, San Pedro de Macorís, La Romana y Verón–Punta Cana. Arnaud la describió como una pieza de la política de agua y saneamiento impulsada por el Gobierno de Luis Abinader.
Para Verón–Punta Cana, el funcionario informó que estaba abierta la precalificación de un proyecto que integra acueducto, alcantarillado, tratamiento y reutilización de aguas residuales. El esquema contempla, además de las obras, un período de 20 años de operación y mantenimiento.
Según Arnaud, el proceso atraía a más de 20 interesados de distintos continentes. Atribuyó esa participación a la preparación técnica del proyecto, a la confianza en las instituciones dominicanas y a la colaboración de la OEA en su difusión.
El presidente del CIDI y representante permanente de Antigua y Barbuda ante la OEA, Ronald Sanders, reconoció que la República Dominicana fue el primer Estado miembro en atender una propuesta del organismo para presentar iniciativas con problemas delimitados, financiamiento identificado y posibilidades de adaptación en otros países.
Sanders valoró tanto el respaldo político como la capacidad técnica de estructurar proyectos que puedan recibir apoyo del BID. Consideró que la experiencia dominicana puede ser útil para América Latina y el Caribe, en particular para pequeños Estados insulares con recursos financieros o técnicos limitados.
Obras y resultados reportados
En el balance de la gestión, Arnaud reportó la entrega de 47 acueductos, 14 alcantarillados y dos obras importantes de drenaje pluvial. Afirmó que esas infraestructuras han ampliado la seguridad del abastecimiento y mejorado las condiciones sanitarias de millones de personas.
Una de las experiencias examinadas fue la intervención del arroyo Gurabo, en Santiago. De acuerdo con el director del Inapa, el proyecto combinó el acompañamiento de unas 1,900 familias con infraestructura sanitaria y pluvial y la recuperación de espacios públicos. También le atribuyó una reducción del 43 % en la contaminación que alcanzaba el río Yaque del Norte a través del arroyo.
Arnaud mencionó asimismo la recuperación de una planta en Guanuma–Los Botados que llevaba aproximadamente 15 años abandonada. Señaló que esa primera actuación permitió restablecer el servicio a más de 15,000 personas y que un sistema desarrollado posteriormente amplió el beneficio a más de 42,000 habitantes.
Agua y actividad productiva
El funcionario planteó que el agua y el saneamiento deben formar parte de la infraestructura que sostiene la producción. Explicó que la expansión del turismo, las exportaciones, la inversión extranjera y las ciudades depende también de servicios confiables y de la protección de acuíferos y playas.
Como instrumentos para organizar esa política, citó el Gabinete del Sector Agua y el Pacto Dominicano por el Agua 2021–2036. Según la presentación, en la elaboración del pacto participaron más de 1,000 personas y 500 organizaciones del país.
Al abordar la ejecución de los proyectos, el titular del Inapa subrayó la necesidad de delimitar los problemas, planificar las intervenciones, integrar equipos y establecer alianzas. Sostuvo que el financiamiento, el conocimiento especializado, la experiencia local y la comunicación deben coordinarse con mecanismos de seguimiento y transparencia.
También defendió el uso de tecnología y datos para decidir, aunque advirtió que esas herramientas requieren complementarse con el trabajo directo en las comunidades. Presentó la escucha de los residentes y el conocimiento del territorio como componentes de la gestión, junto con la capacidad técnica y la cooperación internacional.
Cooperación regional
La representante permanente dominicana ante la OEA, Mayerlyn Cordero Díaz, destacó que el programa costero reúne la identificación de necesidades por parte del Estado, el acompañamiento de la organización hemisférica y el apoyo de socios como el BID. Lo vinculó con la protección de la salud de residentes y visitantes, la conservación de los ecosistemas marinos y el acceso al agua y al saneamiento.
Cordero Díaz estimó que el alcance del programa favorecerá el desarrollo de esas zonas durante los próximos 50 años. Añadió que el Pacto Dominicano por el Agua incluye 38 acciones orientadas a la seguridad hídrica, y expresó el interés de que otros Estados adapten las experiencias dominicanas a sus propias necesidades.
La exposición tuvo lugar en el Salón Simón Bolívar de la sede de la OEA, con participación de su secretario general, Albert Ramdin, representantes del BID y delegaciones diplomáticas. El reconocimiento a la experiencia dominicana fue formulado por las autoridades participantes en la sesión del CIDI.
Fuente: Presidencia de la República.


